Primavera

    • Título:Primavera
    • Autor:Berta Hiriart
    • Ilustrador:Alejandra España Natera
    • Editorial:El Naranjo
    • Páginas: 36
    • Grado:Primaria

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Lectura recomendada a partir de 9 años en adelante…

Sinopsis

Ninfa es una escritora que al sentir la llegada de la primavera experimenta una alegría especial. Al observar desde su ventana cómo todo se llena de colores y de nuevos sonidos que invitan a la vida, siente el impulso de escribir un cuento, quiere transmitir a sus pequeños lectores esta belleza de la que está rodeada: la armonía de la naturaleza. Entonces entran en escena Kipa y Checú, dos pájaros somormujos. Ninfa sigue con atención el día a día de esta pareja, ¡le parecen tan románticos! Sin embargo, los acontecimientos le harán comprender el plan de la primavera con sus alegrías y sus dificultades, el plan de la naturaleza que, a pesar de todo, es una verdadera historia de amor.

Semblanza autor:

Berta Hiriart nació en la Ciudad de México. Escribe y dirige obras dramáticas, inventa relatos, incursiona en el ensayo y coordina talleres de escritura creativa. Ha publicado numerosos títulos, dirigidos a niños y jóvenes, o que abordan, para los adultos, asuntos relacionados con la infancia. Ha recibido diversos premios y algunos de sus libros se encuentran en las Bibliotecas de Aula y en el Programa de Teatro Escolar, de la SEP.

Semblanza del ilustrador:

Alejandra España nació en 1982 en la Ciudad de México. Es artista plástica, egresada de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda. Ha realizado múltiples exposiciones individuales y colectivas y recibido diversas becas. Imparte talleres de arte en el Museo de la Ciudad de México.

Beneficios del libro:

• Desarrolla en los niños una actitud reflexiva.
• Ayuda a sensibilizar sobre la importancia de la naturaleza como fuente de vida.

• Invita a los niños a pasar de la lectura a la escritura individual y creativa.
• Estimula a los niños a conocer su entorno a través de la observación.
• Refuerza los lazos afectivos entre padres e hijos.
• Puede ser un texto de apoyo para materias como Literatura o Ciencias Naturales.

Público:

• Niños de 9 años en adelante.
• Padres de familia.
• Maestros de primaria.
• Promotores de lectura.

Empieza a leerlo

 

Doce días tardan los pequeños en nacer. Una mañana, la escritora observa a Kipa hacerse a un lado para permitir que sus hijos picoteen el cascarón y saquen al mundo sus diminutas cabezas. De ahí en adelante, todo el nido es ajetreo, a tal punto que Ninfa Valderrama apenas tiene tiempo de poner en palabras todo lo que sucede.

La cuestión se aligera cuando los polluelos son capaces de seguir a sus padres hasta el lago. Nada les gusta más que remojarse. Así, los días siguientes transcurren con tanta tranquilidad que Kipa y Checú olvidan cualquier pendiente. ¡Ah, cómo se da vuelo Ninfa Valderrama describiendo la armonía de la naturaleza!

“Esto les encantará a los niños lectores”, piensa cuando escribe en su cuaderno la palabra “ternura”.

Sin embargo, en el momento menos esperado, la poderosa águila reaparece. Ahora, ella también precisa de alimento para sus polluelos, y ha notado que un somormujito hace prácticas de vuelo, mientras los padres se distraen enseñando a sus otros hijos a atrapar lombrices. La ocasión se brinda entera cuando el aprendiz pierde el control de sus alas y cae por tierra. De inmediato, el águila extiende una poderosa garra y, con la velocidad del rayo, se lanza sobre su presa.

—¡Cuidado! —grazna Kipa.

Es demasiado tarde. El bebé deja escuchar unos débiles piídos al tiempo que es atrapado. Checú remonta el vuelo en un intento por salvarlo. Pero aunque aletea con toda su alma, la distancia que lo separa de su hijo crece por instantes. Cuando ya le parece todo perdido, en forma imprevista, el águila pierde prisa. ¿Qué es lo que cruza por su pensamiento? Un somormujo adulto será mejor banquete para la familia.

En cambio, Kipa no alienta la misma tristeza. Tan pronto desaparecen sus hijos, la somormuja se desliza en el agua, juguetona y serena. Ninfa Valderrama entiende, de súbito, que cada uno de los habitantes del paisaje —Kipa, Checú, el águila, los polluelos, las lombrices y, por supuesto, ella misma— forma parte de un plan que busca, ante todo, la preservación de la vida.

Es el plan de la primavera, con sus alegrías y sus dificultades.

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