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El pájaro azul

    • Título:El pájaro azul
    • Autor:Maurice Maeterlinck
    • Ilustradores:Juan Pablo Rojas • Miguel Yein • Omar Ramírez
    • Editorial:Ediciones Culturales Internacionales, S.A. DE C.V.
    • Páginas:1

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Lectura recomendada a partir de los 3 años en adelante…

 

EL PÁJARO AZUL

Había una vez… dos hermanos llamados Mytyl y Tyltyl que vivían con sus padres pobremente, pero eran muy felices. Un día, asomados por la ventana de su humilde casa vieron que al otro lado de la calle una niña llorosa, también desde su ventana, miraba el firmamento.

Mytyl, la niña, le preguntó a su hermano: —¿Qué le sucederá a Lucie?No lo sé —contestó Tyltyl—, pero podemos averiguarlo. ¡Vamos!

Tomados de la mano los niños corrieron a la casa de enfrente para conocer la causa de las lágrimas de su amiga, pero Lucie ya no estaba en la ventana y sus padres no les permitieron verla.

—¿Por qué no podemos hablar con Lucie? —preguntó Tyltyl intrigado.

—Nuestra hija está enferma —contestó el padre.

—¿Qué enfermedad tiene? Tal vez nosotros podríamos ayudarla —habló Mytyl.

Los padres de Lucie bajaron la mirada, tristes; al fin habló la madre:

—Nuestra hijita no puede sonreír, y el único que podría ayudarla es el Pájaro Azul de la Felicidad que vive en medio del bosque. Eso nos dijo un viejo adivino que pasó por aquí.

Después de un prolongado silencio, los niños se miraron y hablaron.

—Nosotros buscaremos a ese pájaro —dijo Mytyl.

—Sí, lo atraparemos y se lo traeremos a Lucie para que vuelva a sonreír —agregó Tyltyl emocionado.

Y sin escuchar respuesta de los padres de Lucie, los dos hermanos se prepararon para emprender un largo viaje que los llevaría a las profundidades del inmenso bosque. Fueron a su casa, guardaron en una pequeña bolsa lo más indispensable y llevaron consigo a su fiel perro.

Después de caminar por varias horas, y cuando todo ya estaba oscuro, se les presentó el Hada Luz, quien les dijo:

—Ya que tienen muy buenas intenciones y corazones nobles, los iluminaré por el sendero hasta que lleguen al Castillo de la Noche que los protegerá sólo hasta mañana.

Sorprendidos, los dos niños siguieron su camino ayudados por el resplandor que despedía el hada. Atravesaron una colina y notaron que en medio del valle estaba el castillo aquel. La ninfa luminosa se despidió de ellos y les hizo una última recomendación:

—¡Descansen! Atraviesen con mucho cuidado el bosque, no se distraigan y busquen al Padre del Tiempo, él les indicará dónde encontrar al Pájaro Azul de la Felicidad.

Caminaron contentos de saber que descansarían en aquel hermoso castillo. Cuando ya estuvieron cerca escucharon una voz grave que les decía:

—Descansen esta noche aquí —les aconsejó el Castillo de la Noche—, pero mañana tengan cuidado porque muchos peligros los acecharán. Yo siempre protejo a los caminantes con la verdad.

Esa noche Mytyl, Tyltyl y su perro durmieron plácidamente con sonrisas y alegrías. Al día siguiente continuaron su viaje, sin olvidar los peligros a los que se refirió el Castillo de la Noche y los consejos del Hada Luz. Pronto se internaron en el Jardín de los Sueños y los niños cayeron en un extraño sueño: miles de Pájaros Azules revoloteaban a su alrededor, pero cuando los hermanos atrapaban alguno, desaparecían. Sólo los fuertes ladridos del perro los volvió a la realidad.

—Gracias a ti, amigo fiel, despertamos de esa pesadilla —comentó Tyltyl—. Los pájaros eran imaginarios.

—Es hora de continuar nuestro camino y encontrar al verdadero Pájaro Azul de la Felicidad —agregó Mytyl.

Habían avanzado un buen tramo cuando oyeron unos aletazos; alzaron sus miradas hacia los árboles y vieron un gran Pájaro Azul que se posaba en la copa de uno de ellos.

—Ahí está —gritó emocionado Tyltyl—. Espérame aquí, yo iré por él.

Tyltyl se preparaba para trepar aquel enorme árbol cuando sintió una fuerte sacudida y alguien exclamó:

—Pierdes tu tiempo, amiguito —habló el árbol—; no te dejaré atraparlo.

Desanimados, los dos hermanos y su perro llegaron a un hermoso valle rodeado de arroyos y muchas flores. Todavía podían atrapar al Pájaro Azul de la Felicidad consultando al Padre aquel del que les habló el Hada Luz; y justo en medio de aquella campiña floreada estaba el hogar del Padre del Tiempo, un hombre viejo y amoroso que les habló con sabiduría:

—El Pájaro Azul de la Felicidad no se encuentra en este bosque. Si buscan bien en sus corazones lo hallarán… quizás lo encuentren más cerca de lo que piensan.

Cansados, los niños y su perro regresaron a casa con la esperanza de encontrar algún día aquel anhelado pajarillo.

Al llegar a su hogar, Mytyl y Tyltyl escucharon un alegre canto que provenía del patio. Corrieron presurosos y observaron al gran Pájaro Azul de la Felicidad. Sus padres les contaron que la tarde anterior había pasado por allí un viejo adivino con ese Pájaro Azul y que se lo había dejado a ellos por ser solidarios y luchadores.

De inmediato los niños comprendieron que el viejo adivino no era otro que el Padre del Tiempo quien les había hablado sabiamente. Con el afán de llevárselo a Lucie, intentaron atraparlo, pero el pájaro fue más ágil que ellos, levantó el vuelo y no regresó jamás.


Al llevarle la triste noticia de sus aventuras a su vecinita Lucie, esta los recibió sonriente.Sorprendidos, Mytyl y Tyltyl le preguntaron a coro:—Si no pudimos traerte el Pájaro Azul de la Felicidad, ¿cómo hiciste para recobrar la alegría?

La niña muy agradecida los abrazó.

—La felicidad no se puede atrapar, pero si se desea es posible conquistarla. Gracias a sus esfuerzos mi alma volvió a sonreír.

A partir de ese momento los niños y sus familias vivieron felices por siempre.

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